jueves, 22 de noviembre de 2012

La daga

Ayer me terminé de leer La daga, el segundo volumen de la trilogía de la materia oscura, de Philip Pullman, traducido por Dolors Gallart y publicado por Ediciones B. Hace unas semanas ya os hablé del primero de estos libros: Luces del norte.


El libro comienza con William, un chico del que no sabemos absolutamente nada hasta que descubre una puerta hacia otro mundo y se encuentra con Lyra. Al principio Lyra está un poco confusa porque no sabía lo que era una cocacola ni una tortilla francesa ni por qué Will tiene el daimonion dentro en vez de fuera. Luego se topan con niños de ese mundo al que acaban de llegar, sólo niños, que les explican que en su mundo hay "espantos", unos seres que se comen a los daimonions, vamos, que se comen tu alma, y que sólo hay una manera de mantenerlos a raya: con la daga sutil, con la que no solo se puede ahuyentar a los espantos, sino que además puede cortar cualquier material y abrir y cerrar puertas a otros mundos.
A través de una pelea Will pierde los dedos meñique y anular pero se vuelve el portador de la daga. Desde ese momento, Will y Lyra juntos buscan al padre de Will, una misión que él conocía pero que a Lyra le indica el aletiómetro (como debéis saber, una especie de brújula que contesta a todas tus preguntas). En el camino se cruzarán con otros personajes, como por ejemplo, Serafina Pekkala o el antiguo portador de la daga. Y sí, aquí comienza la aventura.
Este libro no es igual que el primero, resulta un poco más largo porque quiere cortar en un punto pero tiene que seguir contándote cosas y, al final, claro está, te deja con la intriga para que vayas al último libro de la trilogía.
De este libro mi parte favorita es cuando le roban a Lyra el aletiómetro y Will y Lyra traman un plan en el que tienen que abrir varias puertas en distintos lugares del mundo en el que se ha escondido el ladrón para recuperarlo, y la idea de que un mundo esté "encima" del otro, o sobrepuesto, es muy chula.
Este libro me ha gustado mucho, os lo recomiendo.
Saludos
Juan

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